Hace pocos días que terminé mis vacaciones y reincorporeme al trabajo. Me he recorrido medio país que unos llaman España, otros Estado Español, y algunos ni lo nombran por miedo a que les muerda. Primero estuve por tierras manchegas: Alcázar, Mota del Cuervo, Campo de Criptana, etc. Es curioso, y a la vez emocionante, como un libro puede condicionar una geografía. Vayas por donde vayas en esa zona se oyen las pisadas de Don Quijote y Sancho, y se ve su sombra en cualquier pared. Y no es sólo la multitud de comercios de todo tipo que puedan tener un nombre ligado al libro, es la propia sensación del viajero la que cree estar viajando con los dos personajes y que a la vuelta de cualquier esquina nos vamos a topar con ellos. "Con Quijote hemos dado, amigo viajero".

!Qué poético he vuelto! ¿No parece? Sin embargo, mis ansias psicópatas no han remitido. He visto tantas cosas durante las vacaciones que me han dado ganas de sacar un puñal, un cuchillo jamonero o comprar cualquier utensilio afilado (estaba cerca de Albacete), en varias ocasiones. Pero eso lo dejo mejor para el segundo capítulo, dedicado a una población tan bella y edificante como Benidorm.
No quiero dejar de comentar algo sobre las siguientes noticias:
Macho Camacho .
Macho camacho bis
Al chaval este no sé si habría que darle la medalla de oro a la persona con más güebos, el certificado de descerebrado oficial del reino o meterle en una celda per secula seculorum y tirar la llave al océano. Más bien sería lo último la adecuado.
Y para personas que deberían entrar en el panteón de "Grandes hombres", la protagonista de esta noticia .
Sin comentarios.
Y sigo con mi galería de monstruos humanos. El de hoy fue una auténtica bestia humana que habría que situar en los lugares más altos del terror humano. Señora y señores, con todos ustedes, Andrei Chikatilo.

Asesino en serie. Autor de 55 asesinatos confesos y acusado de 53, aunque el número total de puede ser mucho mayor. Mató desde 1978. Mataba, descuartizaba y, a veces, comía a sus víctimas, especialmente mujeres jóvenes (adolescentes y niñas), por motivos sexuales.
Tenía una insaciable sed de sangre. Se excitaba sexualmente cuando saboreaba la sangre de sus víctimas. Luego se comía la lengua, pezones o genitales para recuperar así su potencia sexual. Para las autoridades soviéticas, los asesinos en serie no existían en su país. Capturado en 1990. Ejecutado en febrero de 1994 de un balazo en la nuca. URSS.

Escribe un comentario