Tras pasar por La Mancha, nos dirigimos hacia Benidorm. Por razones que no vienen al caso, íbamos a pasar diez días en la localidad con mejor microclima de toda España (eso decían).
Conduciendo desde Alicante por la Autopista de peaje (!Cómo no!), que lleva hasta Valencia, una vez pasada Villa Joiosa, a la salida de una curva, los viajeros se topan de frente con el skyline de Benidorm.
Lancé una exclamación entre admirativa y de susto. Admiración por el encanto que tiene lo excesivo y susto por lo mismo.
Desde elmomento que vi ese perfil, me acordé al instante de Nueva York. Benidorm es como Nueva York, pero a lo cutre y chirene: Beni York o Nueva Dorm.
No voy a entra en cómo fueron mis vacaciones en Benidorm, ya que no le va a interesar a nadie (si es que a alguien le interesa lo que escribo). Tan sólo voy a dar unas pinceladas de lo que me pareció mediante una serie de fotografías que reflejan bastante bien lo que es esa ciudad.
En primer lugar, vean el bonito panorama de Benidorm desde un alto situado al lado de la Playa de Levante.

Un día íbamos paseando por el paseo de la playa y vimos que había un tumulto de gente agrupada en la arena. Formaban un círculo alrededor de alguien. Creiamos que había pasado algo o que se vendía alguna cosa. Al acercarnos comprobamos que sólo era alguien cantando jotas y la gente alrededor le escuchaba. En los días siguientes comprobé que es algo muy típico. Y no sólo jotas: habaneras y lo que les echen. Es una de las cosas que más me llamó la atención de este lugar.

Bueno, hasta aquí hoy, ya que no quiero cansaros con una comunicación interminable. Y hoy no incluyo ningún amiguito a nuestra galería de "monstruos".

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