!Hay que ponerse medallas!
Al parecer, la policía británica se ha decidido por uno de los dos sospechosos: el hombre de 48 años. Si de verdad es el asesino de las cinco prostitutas de Ipswich, se demostrarán mis conocimientos sobre perfiles de asesinos: casi ni una. Se notan los años de laborioso estudio.
La información que hoy publican varias publicaciones digitales tampoco abunda en datos. Sólo que han detenido a ese hombre y poco más. Con respecto al primer detenido, estaba avisto que no era (dicho ésto, seguro que es cómplice o algo así).
Ahora, para compensar tanto fallo, os ofrezco a otro pieza de mi galería de bellas personas. Es español y es uno de los casos más inquietantes. Jose Antonio Rodríguez Vega. El asesino de ancianas cántabro.

Asesinó a 16 ancianas en un año: de abril de 1987 a abril de 1988. Algunos de sus asesinatos pasaron como muertes naturales. Recogía objetos personales de cada una de sus víctimas. A algunas las violentó, produciendo lesiones. Todas eran mujeres ancianas o de avanzada edad. Al principio se comportaba con ellas con amabilidad y simpatía. El procedimiento que utilizaba era muy simple: les tapaba la boca y la nariz con sus enormes manos o con una almohada, y así se producía la asfixia, lo que pasaba por una muerte natural, ya que parecían infartos (en pocas personas hubo signos externos de traumatismo). Su habitación era como una exposición con todos los objetos que había robado a sus víctimas. Durante su interrogatorio dio detalles de su actuación, pero la hacía como si hablara de una tercera persona. Según el psiquiatra Carlos Fernández Junquito es “un psicópata con perversión sexual múltiple, motivado por el amor/odio que siente por su madre. Proviene de un episodio de la infancia: se sintió excitado al contemplar a su madre por la espalda y al verle los muslos. Por eso tiene ese amor y ese odio espantoso a cometer el incesto”. No buscaba dinero, sino compañía. Sólo en una ocasión dijo haber violado a una de sus víctimas. Apasionado del rojo, teína una serie de muñecas de plástico que exhibían las joyas, de escaso valor, de las ancianas. Tuvo una actitud arrogante durante el juicio. Condenado a más de 400 años, fue asesinado en prisión.
