Dos conductores o como ser un auténtico imbécil al volante
Me saqué el carnet de conducir hace casi tres años, por obligación. Hasta entonces había sido un excelente copiloto cuando no utilizaba los transportes públicos, que era la mayoría de las veces.
Desde que me siento al volante todo ha cambiado. Antes era más feliz y despreocupado. Ahora, lo que he visto, me ha hecho más gruñón y aún con más ganar de matar de las que tengo por mi condición.
Si fuera Guardia Civil, Mosso o Ertzaina me iban a llamar el terror de la carretera por el carro de multas que iba a poner. Luego nos quejamos, pero visto lo visto, la gente no sabe conducir. Da lo mismo hombres o mujeres, jóvenes o adultos. Hay menos muertos de los que tendría que haber tal como se conduce.
En las últimas semanas ha habido dos noticias que me han vuelto a indignar y a desorientar.
La primera es la del conductor que conducía a 260 km/h. En febrero de 2006 a Constantino García, Capataz de Obra y trabajador de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras del Principado de Asturias, cuando circulaba a 260 kilómetros por hora, fue sorprendido por un radar e interceptado por la Guardia Civil a la altura del kilómetro 128, un tramo recto de la autovía autonómica A-231 (León-Burgos). Conducía un A8 Quattro de 12 cilindros, de 6.000 cc y 450 cv de potencia.
Noticia del diario El Pais
Pues bien, la Audiencia de Burgos ha revocado una sentencia que condenaba a este asturiano de 42 años por un delito contra la seguridad del tráfico por conducción temeraria. Según la sentencia, aunque ir a 260 kilómetros por hora constituye una conducta "manifiestamente temeraria, al infringir gravemente las normas de circulación", que crea "rechazo y reproche en la mayoría de la sociedad", no se puede considerar como un delito de conducción temeraria porque "no hubo ninguna circunstancia de peligro concreto", requisito necesario para aplicar el artículo 381 del Código Penal. Para el abogado, la actitud de su cliente "no supuso ningún peligro concreto para ninguna persona".
Consideraciones: Se trata de un trabajador de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras, se ve que estaba probando la carretera, deformación profesional. E ir a 260 km/hora en un cochazo, creyéndose el rey del mundo, no supone peligro. Tomo nota. No lo voy a hacer, pero tomo nota. Una vez, en Alemania, cogí los 180 km/hora y me pareció una pasada, e iba con los quince sentidos avizor. Y no fueron más de diez segundos. Creo que al señorito le tendríamos que comprar un circuito, ya que ha sufrido mucho, como vuelve a decir su abogado: “la decisión de la Audiencia ha supuesto una "gran alegría" para su cliente, dado que lleva más de un año sin poder conducir porque le había sido retirado el permiso tras ser "pillado" por el radar”.
Y no sólo eso, no contento con la absolución, Constantino García va a emprender acciones legales por los meses que estuvo sin carné. Con un par. Dice: “Las leyes son para todo el mundo igual. Pero, y ahí está la diferencia, hay menos riesgo al ser un buen vehículo que con uno malo. Un coche de esas condiciones es seguro para mí y para otros usuarios de la vía”. Creo que junto a la galería de psicópatas que tengo, voy a crear una galería de gilipollas y éste Constantino tiene todas las papeletas para ser el primero.
Soy una víctima, pobrecito de mí
En total ha estado 13 meses sin poder conducir, y ahora estudia reclamar al juez que le condenó por los daños y perjuicios que le ha ocasionado estar todo este tiempo sin circular. «Necesito el carné y el coche todos los días para ir a trabajar. Todo este tiempo ha sido una pesadilla», afirma. Es una absoluta injusticia que este hombre se encuentre sin carnet de conducir. A donde vamos a ir a parar....
Absuelto de la vía penal, ahora Tráfico tramitará su sanción. Según Constantino García, la multa rondará los 1.000 euros por exceso de velocidad y conducción temeraria y dos meses de retirada de carné, aunque ya ha estado 13 sin conducir.
Si a lo mal que conducimos le unimos decisiones judiciales como esta pués lo mejor es que el que más corra, más pifias haga, capador... Constantino García va en su cochazo a 260 km / hora y no supone “ningún peligro concreto”. A veces he comentado la diferencia que hay entre ley y justicia. A esta persona lo justo es que lo metan en la cárcel y tiren la llave por ser un peligro para los demás; la ley dice que rien de rien.
Muchas campañas de la DGT, mucho carnet por puntos... una sentencia de esta cariz echa por tierra cualquier empeño.
Hay cientos de casos, pero sólo los más llamativos salen a los medios de comunicación. Como éste “Detenido en Barcelona un joven que conducía a 210 km/hora, ebrio y sin carnet”. 23 años y retirado el carnet dos veces, borracho y a 210 km/hora. !Angelito!, dirá la madre. Se negó a someterse a las pruebas de alcoholemia. Con un par. Si señor. Además, saltó el control de los Mossos y huyó.
La noticia no tiene ningún desperdicio. Borracho y sin carnet
