Javier Pérez Albéniz, "El decodificador", escribe un blog diario en el periódico el mundo sobre televisión. No es una crítica al uso. Son comentarios que, a veces, se alejan un poco del mundo televisivo. Desde que le descubrí no paro de leerle, ya que coincido en muchas ocasiones con él.

No creo que le moleste que le fusile letra por letra la entrada que ha escrito hoy. No tiene desperdicio. Sólo digo: Amen.

"3 de mayo.-Algunas televisiones y algunos periodistas consideran las imágenes de Paquirrín entrando en un club de alterne como información urgente. Si hablamos de la Pantoja entrando en la Comisaría Provincial de Málaga, ni les cuento. Y son ofrecidas con todo lujo de detalles, sin escatimar espacio, a lo grande... Sin embargo, cuando hablan de la ausencia del Rey Juan Carlos en el nacimiento de su nieta abrevian refiriéndose brevemente a "un viaje privado". Los negocios del monarca, ni tocarlos. Sus amistades, ni nombrarlas. Cuidado: los cínicos no sirven para este oficio. Lo dijo Kapuscinki. Yo diría amén, y añadiría que tampoco sirven los farsantes, los manipuladores, los tibios, los pelotas y los que no tienen pelotas.
Tenían que ver a los periodistas-tertulianos hablar de la explosión de gas en Palencia. "Una bolsa de gas, imagino, no se crea en tres minutos", dice uno tras realizar densas investigaciones, en 'Los desayunos de TVE'. "Hay que preguntarse muchas cosas, sobre todo antes de saber la causa. Y probablemente hay un factor humano, aunque yo no sé cual es", le responde otro no menos versado en infraestructuras e instalaciones de edificios. "Hay que extremar las cautelas y las medidas de seguridad... pero yo, por ejemplo no tengo conciencia de haber hecho las revisiones, pero tampoco de que nadie me haya dicho ¿usted de qué va?", sentencia una periodista muy preparada y seria en 'La mirada crítica' de Telecinco. Toda esta gente ha cobrado, y muy bien, por estos comentarios.
Si estas son las estrellas, seguramente no deberíamos exigir demasiado al resto de periodistas televisivos. Así no nos sorprenderíamos por las informaciones que hemos visto durante todos estos días sobre el nacimiento de la niña Sofía. Vergonzosas. Por repetitivas, huecas, mamporreras e insustanciales. Si hubiesen recuperado las grabaciones del nacimiento de la primera niña de Letizia, y hubiesen cambiado el audio (donde decían Leonor haber puesto Sofía), nadie se hubiera dado cuenta. Esto no es periodismo. Esto es cubrir el expediente de la mediocridad.
Me niego a creer que no haya otras formas de informar de un parto de carácter institucional. Y me niego a comulgar con el hecho de que la Pantoja, por ser un personaje considerado público, pueda ser acosada (junto a su hijo) hasta el derribo. Y que el Rey sea un ser intocable, hasta el punto de que la autocensura reine a la hora de comentar si estaba fusilando otro oso borracho o vigilando sus inversiones en el extranjero. Cuidado, que no hablo de lanzar proclamas republicanas. Sólo de utilizar los cinco sentidos del periodista: estar, ver, oír, compartir, pensar. De hacer periodismo digno y responsable a nivel personal.
"En la televisión y en las grandes cadenas multimedia, de igual modo que en las fábricas, esta responsabilidad personal ya no existe", escribió Kapuscinki, fíjense, en 'Los cinco sentidos del periodista'."