Había algunas cosas que me hubiera gustado comentar: el puñetero lío de los explosivos del 11-M (¿alguien entiende algo?), unas declaraciones de la Ministra de Medio Ambiente; sacar mi faceta de adivino, etc.

Sin embargo quiero escribir unas palabras de un hecho que ocurrió el pasado domingo 13 de mayo: nació mi segundo hijo. Una niña que se llama Andrea. Tengo otro de dos años y casi diez meses, de nombre Alejandro (A y A, espero que no sea como en "7 novias para 7 para hermanos").

Siendo un aprendiz de psicópata y con claras tendencias nihilistas, no soy la persona más adecuada para traer criaturas a este podrido mundo.

Siempre había pensado que ni me iba a casar y mucho menos tener hijos. Odiaba a los niños. Y la mayoría me siguen cayendo mal, excepto a los míos, por supuesto. No obstante, mi visión sobre la infancia ha variado. No por ello dejo de pensar que Herodes fue un incomprendido y un adelantado.

Bueno, lo único que espero es que tanto Andrea como Alejando sean felices. Ni más ni menos. El objetivo de esta vida es el intentar ser feliz, así de claro. Intentar ser feliz sin hacer daño a los demás (aunque en mi psicopático caso ésto varié un poco).
Me hubiera gustado escribir algo para el nacimiento de Alejandro, un 21 de julio de 2004, pero por esas fechas ni me imaginaba que iba a terminar escribiendo un blog.

De todas maneras muxu haundi bat Alejandrorentzat eta Andrearentzat. Zure Aita. Y otro para la madre. Sed felices.

Amen (así sea).