Javier Rosado, "El asesino del rol", ¿pronto en la calle?
Volvemos a lo que realmente me interesa: los asesinos en serie psicópatas. Tanta política me está haciendo daño a las meninges. ¿Por qué me intereso tanto, a veces, por la política? Quizás sea por que sus protagonistas estén más cerca de la piscopatías o sociopatía de lo que pensamos.
La semana pasada una noticia paso casi inadvertida. Entre tanta ruptura de alto el fuego, Zapatero por aquí, Rajoy por allá, Arnaldo por acullá, apenas unas líneas en algún periódico y unos minutos en las radios y televisiones (internet es otro mundo). Javier Rosado, llamado "El asesino del Rol" ha solicitado a los jueces el tercer grado penitenciario. (Enlace a la noticia)
Ha sido uno de los asesinos psicópatas más publicitados y estudiados de los últimos tiempos en España. Pero, ¿quién es Javier Rosado? Mató a una persona como elemento de un juego. Le asestó 19 puñaladas. Es un psicópata y, en sentido más estricto, un sádico que planificó conscientemente el asesinato y que durante su juiciosimuló esquizofrenia.
Mató porque quería matar y fingía estar enfermo para salir indemne de su juicio. No tiene sentimiento de culpa. Escribió en su diario: “Mis sentimientos eran de paz y de tranquilidad espiritual total; me daba la sensación de haber cumplido con mi deber, con una necesidad elemental que por fin era satisfecha. Me sentía alegre y contento con mi vida, desde hace un tiempo repugnante. Mis sentimientos al hacer el asesinato en sí mismo no existían en absoluto. No sentí remordimientos ni culpas, ni soñé con mi víctima ni me preocupaba el que me pillaran”. Lo mató sin ningún motivo. Un auténtico psicópata.
La noticia es que ahora Javier Rosado va a pedir el tercer grado. Y la ley le favorece: no se ha metido en ningún lío durante su reclusión y el 28 de octubre de 2006 cumplió las tres cuartas partes de la condena (oficialmente, de 42 años) que le impuso la Audiencia de Madrid por el asesinato de Carlos Moreno. Ni el fiscal ni los jueces de vigilancia se fían de él. Sostienen que es "un psicópata muy peligroso" y "carente de remordimientos". Con la ley en la mano, Rosado debe quedar libre como máximo "dentro de dos o dos años y medio"
Lleva ya 13 años preso. Hoy tiene 34 años y ya no es aquel joven flacucho de 21 años y gafas gruesas de caundo cometió su asesinato. Y es una persona extremadamente inteligente. En la cárcel, se ha licenciado en Químicas (rama de Medio Ambiente), Matemáticas (estadística) e Ingeniería Técnica de Informática. Además, ha aprendido inglés y está sometiéndose a exámenes para obtener la licenciatura de Informática.
Contra el criterio del juez de vigilancia y del fiscal, Javier Rosado viene disfrutando desde 2004 de permisos carcelarios. Cumple con creces los requisitos para obtener el tercer grado, lo que le permitiría ir a prisión sólo para pernoctar. Si no fuera quien es, incluso podría alcanzar ya la libertad condicional, dado que se ha portado bien y no ha dejado de estudiar, de devorar libros y de dar clases de matemáticas a otros reclusos.
Tanto el juez de vigilancia como el fiscal no han cesado de denegarle los permisos de salida que ha ido pidiendo. Pero él recurría todas las decisiones y, finalmente, a partir de 2004 logró su primer permiso de la Audiencia de Madrid. Como se portó bien, después llegaron más.
Las juntas de tratamiento -compuestas por educadores y psicólogos- de las tres cárceles por las que ha pasado (Valdemoro, Aranjuez y ahora Soto del Real) también se han opuesto siempre a los permisos. Fundamentalmente porque no ven en él signos de "arrepentimiento, de confesión, de remordimiento" ante su "espeluznante" crimen.
Rosado ha tenido suerte. Sus recursos pidiendo permisos han caído en manos de la Sección Quinta de la Audiencia, popular entre los reclusos madrileños por autos en los que se prima la reinserción frente al efecto punitivo.


riselo dijo
Hola, Bateman: la verdad es que yo no quisiera estar en la piel de los que tienen que decidir sobre el estatus de este ex-asesino.
¿Cómo saber de verdad si su arrepentimiento es total? Por los indicios, supongo.
Pero, ¿y si vuelve a reincidir en sus jueguitos?
La dichosa duda existencial que corroe al ser humano.
Adiós.
12 Junio 2007 | 09:38 AM