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La Coctelera

Homo desorientatus

No comprendo nada. Living in a agilipolling world

11 Junio 2007

Javier Rosado, "El asesino del rol", ¿pronto en la calle?

Volvemos a lo que realmente me interesa: los asesinos en serie psicópatas. Tanta política me está haciendo daño a las meninges. ¿Por qué me intereso tanto, a veces, por la política? Quizás sea por que sus protagonistas estén más cerca de la piscopatías o sociopatía de lo que pensamos.

La semana pasada una noticia paso casi inadvertida. Entre tanta ruptura de alto el fuego, Zapatero por aquí, Rajoy por allá, Arnaldo por acullá, apenas unas líneas en algún periódico y unos minutos en las radios y televisiones (internet es otro mundo). Javier Rosado, llamado "El asesino del Rol" ha solicitado a los jueces el tercer grado penitenciario. (Enlace a la noticia)

Ha sido uno de los asesinos psicópatas más publicitados y estudiados de los últimos tiempos en España. Pero, ¿quién es Javier Rosado? Mató a una persona como elemento de un juego. Le asestó 19 puñaladas. Es un psicópata y, en sentido más estricto, un sádico que planificó conscientemente el asesinato y que durante su juiciosimuló esquizofrenia.

Mató porque quería matar y fingía estar enfermo para salir indemne de su juicio. No tiene sentimiento de culpa. Escribió en su diario: “Mis sentimientos eran de paz y de tranquilidad espiritual total; me daba la sensación de haber cumplido con mi deber, con una necesidad elemental que por fin era satisfecha. Me sentía alegre y contento con mi vida, desde hace un tiempo repugnante. Mis sentimientos al hacer el asesinato en sí mismo no existían en absoluto. No sentí remordimientos ni culpas, ni soñé con mi víctima ni me preocupaba el que me pillaran”. Lo mató sin ningún motivo. Un auténtico psicópata.

La noticia es que ahora Javier Rosado va a pedir el tercer grado. Y la ley le favorece: no se ha metido en ningún lío durante su reclusión y el 28 de octubre de 2006 cumplió las tres cuartas partes de la condena (oficialmente, de 42 años) que le impuso la Audiencia de Madrid por el asesinato de Carlos Moreno. Ni el fiscal ni los jueces de vigilancia se fían de él. Sostienen que es "un psicópata muy peligroso" y "carente de remordimientos". Con la ley en la mano, Rosado debe quedar libre como máximo "dentro de dos o dos años y medio"

Lleva ya 13 años preso. Hoy tiene 34 años y ya no es aquel joven flacucho de 21 años y gafas gruesas de caundo cometió su asesinato. Y es una persona extremadamente inteligente. En la cárcel, se ha licenciado en Químicas (rama de Medio Ambiente), Matemáticas (estadística) e Ingeniería Técnica de Informática. Además, ha aprendido inglés y está sometiéndose a exámenes para obtener la licenciatura de Informática.

Contra el criterio del juez de vigilancia y del fiscal, Javier Rosado viene disfrutando desde 2004 de permisos carcelarios. Cumple con creces los requisitos para obtener el tercer grado, lo que le permitiría ir a prisión sólo para pernoctar. Si no fuera quien es, incluso podría alcanzar ya la libertad condicional, dado que se ha portado bien y no ha dejado de estudiar, de devorar libros y de dar clases de matemáticas a otros reclusos.

Tanto el juez de vigilancia como el fiscal no han cesado de denegarle los permisos de salida que ha ido pidiendo. Pero él recurría todas las decisiones y, finalmente, a partir de 2004 logró su primer permiso de la Audiencia de Madrid. Como se portó bien, después llegaron más.

Las juntas de tratamiento -compuestas por educadores y psicólogos- de las tres cárceles por las que ha pasado (Valdemoro, Aranjuez y ahora Soto del Real) también se han opuesto siempre a los permisos. Fundamentalmente porque no ven en él signos de "arrepentimiento, de confesión, de remordimiento" ante su "espeluznante" crimen.

Rosado ha tenido suerte. Sus recursos pidiendo permisos han caído en manos de la Sección Quinta de la Audiencia, popular entre los reclusos madrileños por autos en los que se prima la reinserción frente al efecto punitivo.

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

riselo

riselo dijo

Hola, Bateman: la verdad es que yo no quisiera estar en la piel de los que tienen que decidir sobre el estatus de este ex-asesino.
¿Cómo saber de verdad si su arrepentimiento es total? Por los indicios, supongo.
Pero, ¿y si vuelve a reincidir en sus jueguitos?
La dichosa duda existencial que corroe al ser humano.
Adiós.

12 Junio 2007 | 09:38 AM

bateman

bateman dijo

El problema es bastante complejo. Un psicópata puro no se arrepiente nunca. Y si lo hace está mintiendo, como ocurre en este caso con la carta que Javier Rosado escribe a su familia. Lo hace para rebajar el grado de prisión.

¿Reincidencia? Suele ser probable que reincidan cuando salen de la cárcel (que no suelen salir en otros países, por lo menos es raro). Hay algunas circunstancias que suelen atenuar sus actos. Y entre ellas está que a mayor edad es más difícil que vuelvan a cometer algun acto punible. Además, a esta persona se le va a seguir con lupa.

12 Junio 2007 | 11:54 AM

rocio

rocio dijo

bueno,resulta que javier rosado es mi vecino,yo tenia 5 años cuando cometió el crimen.la semana pasada lo vi entrando en el portal,y me entró un escalofrío.nadie quiere vivir sabiendo que un asesino que mató porque sí está cerca.en este caso no creo en la reinserción,que cumpla la condena íntegramente,porque...cuanto cale la vida de un hombre?

9 Julio 2007 | 10:32 PM

bateman

bateman dijo

Es normal el escalofrío de saber que vives cerca de una persona como Javier Rosado, pero no creo que tú tengas nada que temer, no entras en su perfil.

¿Cuánto vale la vida humana? Si tienes dinero, algo; si no lo tienes, nada.

10 Julio 2007 | 07:49 AM

Una que no entiende nada

Una que no entiende nada dijo

La cárcel tiene, teóricamente, tres razones de ser: una, la punitiva (castigar a un criminal tanto para resarcir la ética y a las víctimas, como para disuadirle, a él y a otros, de cometer un delito), dos, la reinserción social y tres, la de aislar a los sujetos potencialmente peligrosos para la sociedad, al menos hasta que hayan tenido tiempo suficiente de meditar sus actos y arrepentirse.

Dejando la función meramente punitiva a parte, que es la más subjetiva, tanto la función de reinserción como la de protección de la sociedad frente al criminal me parecen esenciales. Especialmente en este caso.

De las dos, la función de reinserción está prácticamente más allá de toda duda en la mayoría de casos de psicópatas que han llegado a asesinar, especialmente cuando se trata de psicópatas tan claros como éste. Simplemente, no ha lugar: la mayoría de los psicólogos y psiquiatras están convencidos de que este tipo de individuos no se pueden reisentar realmente, no se pueden reintroducir en la sociedad sin grave peligro de que vuelvan a matar o hacer daño por puro placer.
Por lo tanto, y mientras no se demuestre lo contrario en este caso concreto (que parece que no se va a demostrar lo contrario, puesto que la mayoría de los técnicos que siguen el caso tienen mucho miedo de que este anormal vuelva a hacer de las suyas), la cárcel no ha cumplido, ni cumplirá hasta que este individuo desaparezca, ni puede cumplir para él bajo ninguna circunstancia el papel de "educadora" social y emocional.

Se dice que los sociópatas no son enfermos. Realmente no son enfermos desde el punto de vista legal porque conservan toda la responsabilidad de sus actos al no padecer trastornos psicológicos o mentales como los que padecen esquizofrénicos y otros pacientes con las facultades mentales alteradas, la personalidad desorganizada, etc. Pero para mí, y aún teniendo en cuenta y estando de acuerdo con que efectivamente son completamente conocedores y responsables legal y socialmente de sus actos, y aún más, que disfrutan con ellos u obtienen algún tipo de satisfacción moral, sí son enfermos: son enfermos de los "sentimientos".

Son verdaderos monstruitos, errores de la naturaleza, personas "anormales" incapaces de sentir empatía ninguna, incapaces de comprender emocionalmente e interiorizar ningún código ético humano básico, aunque los entiendan perfectamente desde el punto de vista intelectual y razonador, seres que cosifican a las personas que les rodean igualándolos en sus pobres mentes privadas de inteligencia emocional alguna con animales u objetos que estamos ahí para sus fines, enormemente narcisistas y egocéntricos, etc. Al parecer todo esto relacionado con la personalidad psicopática criminal (no todos los psicópatas son criminales, aunque pueden ser criminales en potencia en mayor o menor grado) es un núcleo patológico que se ha demostrado imposible o muy difícil de tratar o corregir terapéuticamente, ya que son refractarios a cualquier terapia, no quieren implicarse en ella en absoluto, mienten continuamente sobre sí mismos, manipulan al terapeuta, al que ven como un objeto más, como un juguete al que se divierten despistando, se creen superiores al manipular constantemente a la gente a su alrededor. No se consideran enfermos, no sufren o no suelen sufrir con su "dolencia" o su personalidad y no desean curarse, ni ven necesidad alguna de hacerlo. Al revés, se consideran privilegiados y superiores, y sus fracasos sociales son achacados a una sociedad enferma que no les comprende, una sociedad de borregos a la que desprecian profundamente (en cuanto a sociedad y en cuanto a casi todos los individuos que la componen y con los que tratan) que no está a la altura de su genio, sus ideas únicas o lo que ellos deben ver como "diferenciación moral" con respecto a la masa. Disfrutan con el dolor y el padecimiento ajenos cuando no son totalmente indiferentes a ellos.

Simplemente, son así. Hayan nacido de esa manera o se hayan hecho con el tiempo o las circunstancias, o una mezcla de ambas cosas, son así y no sólo no quieren, sino que no pueden evitarlo. No puedes "enseñarle" a sentir a quien carece de sentimientos profundos, reales, y de las estructuras psico-mentales mismas que los hacen posible. "No se puede sanar el alma". Porque no serán enfermos mentales, pero son enfermos del alma.

Por lo tanto, por muchos años que pasen en la cárcel o con psicólogos y psiquiatras, por muchos tratamientos o incluso por mucho amor y comprensión que reciban, no podrán cambiar. El psicópata asesino es un asesino potencial durante toda su vida. Es cierto que con la edad (con la MUCHA edad, no con treinta y pocos años) pueden remitir parcialmente y poco a poco tanto la agresividad como los impulsos que le llevan a satisfacer la necesidad de hacer daño, matar, violar o lo que sea, aunque esto suele ser cierto sobre todo para los asesinos de motivaciones sexuales, que no es el caso de esta basurilla, pero es difícil que dejen de matar una vez que han comenzado. Son como los lobos cuando prueban la sangre (pobres lobos, qué comparaciones hago). Existe una máxima en el FBI que afirma que si un asesino en serie deja de matar de repente, es casi con toda probabilidad por una de estas dos causas: o ha sido detenido (por esos crímenes o a veces por otros delitos no relacionados con las muertes), o ha muerto. No hay mucho más. O en la cárcel o muerto. Si está vivo y en libertad, es una bomba de relojería andante.

Esta es la realidad: puede (puede, porque nadie conoce el futuro y no existen dos personas, ni dos psicópatas, iguales, la ciencia del comportamiento no es una ciencia exacta y posiblemente entren en juego muchos factores, entre ellos, que se le presente una oportunidad fácil, por ejemplo) que no vuelva a cometer un asesinato en su vida, pero existe un elevado riesgo. Y conociendo, como se conoce en este caso, dicho riesgo, que no es aplicable en absoluto o no del mismo modo a otro tipo de convictos criminales, incluso a otro tipo de asesinos, es difícil imaginar cómo es posible que un asesino no reinsertado, no arrepentido, al que incluso parece que estar o no en la cárcel no le importa demasiado, (es decir, aunque lógicamente desearía que no le pillaran, la posibilidad de una nueva condena no parece un elemento fuertemente disuasorio), se le pueda conceder un tercer grado como el que se le ha concedido en marzo de 2008. Si sabemos por su perfil psicológico que es cuestión de tiempo que pueda volver a actuar, y dado su narcisismo parece claro que deseará volver a probarse a sí mismo, ¿cómo es posible que no se tomen medidas al respecto?

Puesto que el carácter de reinserción social de la condena no puede dar resultados en casos como este, vayamos al tercer motivo de encarcelamiento, que muchas veces se pierde de vista y que debería recordarse muy específicamente en casos como éste: la protección social frente a individuos peligrosos. Deberíamos exigir que nos protegieran de un hombre así. Y la única forma de hacerlo de momento es que siga en la cárcel. Pero no sigue allí, al menos no las veinticuatro horas del día, y dentro de poco es posible que le concedan la condicional. Es posible que se esté portando muy bien durante este tiempo, igual que ha hecho en la cárcel, para poder optar a la condicional.

Yo no clamo venganza, no clamo que se le condene a trabajos forzados en el infierno, aunque ganas darían. Yo no creo en la pena de muerte ni en el ojo por ojo y diente por diente. Yo no pido cárcel perpetua por un sentimiento de indignación o de restitución moral del crimen tan absurdo y gratuito que cometió, aunque valgan ambos sentimientos. Pero seamos civilizados y sobrepongámonos a los instintos asesinos para no parecernos a él, para no rebajarnos a la categoría de bestias humanas. Al fin y al cabo, matarle o dejar que se pudra en la cárcel no puede devolver la vida al pobre hombre al que mató.

En el fondo, si logro distanciarme del caso y enfriar la indignación y las ganas de aporrearle, este tipo y la suerte que corra en la vida me dan lo mismo. Me da igual que le encierren en la cárcel, que le lleven a un psiquiátrico (que no le llevarán porque no está "loco"), o que le lleven a una isla deiserta en medio del océano rodeado de manjares, de sol y playa y sea feliz el resto de sus días. O que le atropelle un camión (no caerá esa breva). Me es indiferente. Ha cumplido la condena correspondiente según las laxas leyes españolas. Pues muy bien. Mejor para él. Pero lo que no quiero es que PUEDA VOLVER A HACERLO. Eso es lo único que me importa. Que le lleven a otro tipo de centro, llamémoslo cárcel o centro de reclusión vitalicio para asesinos y violadores no reinsertables y potencialmente muy peligrosos, donde comparta piso y actividades sociales a tutiplén con otros "intelectualmente superiores y moralmente distintos" como él para intercambiar impresiones sobre Lovecraft, reírse de lo estúpida que es la sociedad que les ha tocado padecer, planear asesinatos sádicos ficticios que sólo sucederán en sus pobres cerebros agusanados, que escriban libros, estudien diez doctorados o se la pelen mutuamente. Me la suda. O, una solución inteligente, que le hagan un seguimiento electrónico, pero EFICAZ, las 24 horas del día durante el resto de su vida. Que hagan LO QUE SEA. Pero este hombre NO PUEDE VOLVER A MOVERSE CON LIBERTAD, SIN VIGILANCIA, hasta que dentro de un mes, un año, diez o veinte, decida que necesita volver a sentir esa sensación de paz y de deber cumplido que él mismo relata cuando comenta su estado anímico tras el asesinato. NO PUEDE TENER LIBERTAD DE MOVIMIENTOS SIN QUE SE SEPA EN CADA INSTANTE DÓNDE ESTÁ O LO QUE ESTÁ HACIENDO. O no debería.

Se olvida la tercera función del encarcelamiento, siempre, siempre se olvida: la de hacer respetar los derechos del resto de ciudadanos de la comunidad que desgraciadamente comparte con este engendro asocial el espacio físico. Sus derechos, los del tipo éste, ya han quedado sobradamente respetados. Pero, aunque suene populista, ¿y los nuestros quién los hace respetar?

Si dentro de un tiempo este hombre vuelve a cometer un crimen, un asesinato, si hay una nueva víctima, con todos los informes forenses sobre la mesa alertando de su peligrosidad y de lo dudoso de su arrepentimiento, ¿quién debería volver a la cárcel junto a él? ¿quién es el responsable último del crimen hipotético, a parte de él mismo? ¿qué juez, qué legislador, qué funcionario, quién es el último responsable de los actos que este tipo pueda cometer?

Espero que la próxima víctima, de producirse, no sea la hija, el hijo, la mujer o el marido, el padre o la madre del juez que le deje en libertad condicional, mira que ya sería mala pata, señor/señora juez/jueza, o de alguno de los legisladores que no han tenido tiempo en treinta y cuatro años de democracia de pensar en una solución para este tipo de criminales de sobra conocidos porque no tienen solución, al menos hasta el momento.

Puede y debe haber derechos incluso para gente así, gente que se expresa en los términos de este pobre gusano podrido cuando habla del hombre al que mató sin motivo alguno, sólo porque se aburría. Puede haber cierta comprensión (al fin y al cabo es sólo un pobre gusano podrido), puede llegar a inspirarnos lástima (a mí me inspira tanta lástima en el fondo como odio y desprecio), e incluso puede haber hasta misericordia. Pero lo que no puede haber nunca es una desprotección tan flagrante como la que padecemos frente a seres de esta calaña. Antes de que se cometa un crimen y se clasifiquen sus motivos, no se puede prevenir ni prever. Pero una vez hechas ambas cosas, no se puede pasar por alto su peligrosidad, que está cantada, ni la indefensión que padecemos desde marzo de 2008, día que sale libremente a la calle excepto durante la noche, ante hechos tan gratuitos como lo es el asesinato, porque sí, de un desconocido cuyo único vínculo y culpa es haberse cruzado en el momento inadecuado con un tío que se aburre tanto y encuentra la vida tan vacía, que sólo puede satisfacerse sacándote las tripas porque se le antoja que encarnas teóricamente no sé qué prototipo de un juego inventado por él. Es demasiado cruel y demasiado estúpido.

NO PUEDE SER. LEGISLACIÓN NUEVA YA. Y SI NO SE PUEDE CONTEMPLAR LA CADENA PERPETUA, AL MENOS QUE SE APLIQUEN CON EFICACIA LAS TECNOLOGÍAS EXISTENTES.

2 Noviembre 2009 | 12:17 AM

P. Bateman

P. Bateman dijo

Veo que estás muy indignada con este hecho, pero como dices bien es la legislación que tenemos. Has clavado las características de los psicópatas, se ve eque te interesa la cuestión. Me gustaría contestarte con más tranquilidad, pero no tengo tiempo ahora. Un saludo y muchas gracias por leerme.

2 Noviembre 2009 | 10:37 AM

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Llamarme Bateman. Estoy en la cuarentena con crisis vital permanente, desorientado por este mundo. Mi escepticismo y mi fe en el ser humano no hace más que disminuir. Quería convertirme en asesino en serie para aliviar mi falta de perspectivas. Soy un perezoso.

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