Hoy es lunes. Y los lunes son horribles. Y más horribles los lunes de verano. Y aún más tras una traslado de bártulos y complementos varios de una familia (excepto el pater faemilia) que se ha pasado quince días de vacaciones en la playa (con un tiempo horrendo).
Así que, despejando la pereza y la apatía, habrá que volver al tajo e incorporar a dos nuevos individuos a la lista de asesinos en serie y psicópatas (que no es lo mismo).

El primero de ellos es Pat Sherrill. En agosto de 1986 mató a 14 personas en una oficina de correos de Edmond (Oklahoma). Era empleado de la oficina, de 44 años y sus motivos fueron que no asimiló su despido. Posteriormente se descubrió su cadáver. Como es habitual en estos casos, se suicidó.
El segundo que hasta aquí llega hoy es otro estadounidense, verdadera patria de estos individuos, entre otras muchas razones porque casi regalan rifles por comprar yogures. En julio de 1984, hace 23 años (!cómo pasa el tiempo!), James Oliver Huberty entró en un MacDonalds de San Ysidro en California. Sacó varias armas de entere sus ropas y comenzó a disparar a los que estaban comiendo. "La sociedad ha tenido su oportunidad. Voy a cazar, a cazar humanos", gritaba mientras disparaba. Asesinó a 21 personas antes de que le alcanzara un francotirador. La mayoría de las víctimas fueron niños.

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