
El próximo viernes se cumple el décimo aniversario de la muerte en accidente de tráfico de Diana Spencer, conocida en todo el mundo como Lady Di.
Los medios de comunicación son los grandes creadores de mitos de nuestra modernidad. Y Lady Di es uno de esos grandes mitos creados. Una pobre niña rica, casada con el eterno heredero de la corona británica, sumergida en un matrimonio lleno de infidelidades y desamor, divorciada en la realeza, reina sin corona y muerta en trágicas circunstancias junto a su amante (supuestamente embarazada).
¿Quién no conoce la historia de Lady Di? Se ha llegado a decir que fue una santa, que dio su vida a los más necesitados... se ha creado una figura mítica, intocable e irrompible. Una figura llena de candor y pureza. Como diría Mr. Scrooge: "Paparruchas".
Siempre me ha parecido una de las figuras más endebles, ñoñas e hipócritas que he conocido. Como digo una niña rica, que llegó a las puertas de ser reina. Potenciada por los medios como si fuera la nueva Cenicienta, cuidada y mimada por ellos, no dejó de ser una persona altiva y alejada del común de los mortales.
Nunca he comprendido la admiración hacia cierto tipo de personajes, como Lady Di. Personajes en los que si se escarba sólo se encuentra superficialidad y alejamiento. Como colaboraba en algunas ONGs, como hablaba con la Madre Teresa de Calcuta... Muy compatible con el dolce far niente perpetuo a bordo de yates espectaculares, cenas lujosísimas y estancias en los mejores hoteles del mundo. Esa era su vida, el lujo y el glamour. Lo demás era accesorio.
Ahora documentales, películas, libros, discos, bolsas de patatas, paraguas, flores, preservativos.... todo vale con tal de sacar rendimiento económico con la muerte de la princesa.
Nunca me ha caído bien, creo que se nota. Y lo peor que pudo suceder con ella es el haberse muerto como murió. Pasó de ser un icono de la modernidad a mito inmarchitable. Sin embargo, pasarán los años, los siglos, y no será más que un recuerdo lejano y melifluo.
Hubo dos acontecimientos cercanos en el tiempo que grabé todo lo que pude en vídeo para luego estudiarlos detenidamente (deformación profesional): las muertes de Miguel Angel Blanco y de Lady Di, sobre todo sus funerales. No he visto nada tan asombroso desde el punto de vista de espectáculo televisivo en directo excepto las inauguraciones y clausuras de los Juegos Olímpicos.
Toda esta desmesura con Diana Spencer me abruma, me supera, me aburre y me indigna. No deja de ser Pan y Circo, espectáculo para marujas y manolos. Para incultos sin aspiraciones.
Y jamás le perdonaré que por ella haya conocido una de las peores canciones que he oído en mi vida: "Candle in the wind". Imperdonable.

Agar
29 ago 2007 | 10:49 AM
ya sabemos como es la televisión. yo creo que deberían dejarla descansar en paz...
bateman
29 ago 2007 | 11:13 AM
Y a nosotros, Agar, a nosotros
mafalda-y-yo
29 ago 2007 | 01:56 PM
Bueno, este país está plagado de marujas y manolos. Carroñeros televisivos que aprovechan la sobremesa para despedazar y hacer un festín cada día con las miserias y trapos sucios de sus víctimas... ¿si no, a qué se debe el éxito de tan insoportable programa del TOMATE? ¿O ése que nos jode los viernes por la noche denominada DONDE ESTÁ CORAZÓN? ¿O el que remata el fin de semana llamado DOLCE VITA? Todo parece indicar que es eso lo que nos gusta...
bateman
30 ago 2007 | 10:19 AM
Hace tiempo que estoy pensando en comenzar una campaña anti-programas rosa y todo lo que significan. Algún día comenzaré.