Euskaltel, el mundo del absurdo

En un año (casi trece meses) he tenido cinco días libres y he perdido mi permiso de paternidad. Ya os contaré en otro momento mis actuales circunstancias laborales. Ayer tuve fiesta. Lo dediqué, entre otras cosas, a hacer un poco de papeleo en casa. Me puse a mirar y comprobar facturas.
En la factura de Euskaltel encuentro algo que me llama la atención. Tengo tarifa plana de internet los días laborables a partir de las 18.00 y los días de fiesta, toda la jornada. En la factura veo que el 31 de julio (San Ignacio de Loiola) me habían cobrado casi 7 €. Ese día es fiesta en Bizkaia y Gipuzkoa. Para aclarar el asunto llamé al teléfono gratuito de información de Euskaltel para los clientes: 1717. En mala hora.
Me contesta un chico que me dice su nombre a toda prisa. Le digo que quiero consultar unos datos de mi factura. Me dice que sea más preciso, le comento el caso y se empeña en pasarme con el departamento de internet ya que, según él, tengo un problema en internet. Le comento que prefiero hablar con los que lleven la facturación ya que quiero preguntar sólo el porqué me cobraron el consumo del 31 de julio. Me deja con la palabra en la boca, me corta la llamada y me pasa a otra persona. Me cojo un buen cabreo.
Ahora es una chica la que me atiende, del departamento de internet. Antes de contarle toda la historia le preguntó si me puede decir el nombre de quien le pasado la llamada. No lo sabe. No sabe quién le ha pasado la llamada. Asombroso. Le comento que el chico, que se llamaba Oscar, me ha cortado. Lo pone en duda y me dice que ponga una queja. Le digo que sí, que la voy a poner tras resolver el problema.
Le comento lo de la factura y me dice que ese asunto no depende de su departamento, si no de facturación, que era lo que yo le decía al primer chico. Intenta pasarme con otro operador. Le recuerdo lo de la queja y me dice que a quién me pase le comenté mi problema y mi queja. Ya me empiezo a sulfurar. Llevo 8 minutos al teléfono.
A la siguiente operadora le vuelvo a contar toda la historia de mi consulta. Para resolverla me tiene otros cinco minutos. Me pone la musiquilla de fondo y de vez en cuando me dice, no se retire por favor. Al cabo de esos cinco minutos responde: Euskaltel sólo considera días de fiesta aquellos que son nacionales o en todo el territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco. ¿Para eso me han tenido casi un cuarto de hora de un lado para otro? ¿Tan difícil era? Achanto la mui y a pagar. Si ese es el criterio, ajo y agua.
Sigo. Le comentó que también deseo hacer una queja y le cuento toda la historia. Quiero quejarme de la primera persona que me ha atendido. Me dice que muy bien, que me queje pero que no va a ser gestionada. ¿Cómor? "Sí, su queja va a pasar a una base de datos, en donde quedará registrada, pero no va a ser cursada". Entonces, ¿para que sirve mi queja?. "Para que la próxima vez que llame, usted sepa que se ha quejado". Pero yo ya sé que me he quejado. Le digo que eso es absurdo. Yo quiero quejarme de quien me ha atendido. "¿Para qué?", me pregunta. "Para que la próxima vez atienda mejor a los clientes".
Es decir, me quejo, pero mi queja no va a ningún lado, sólo sirve para que yo sepa que me he quejado. Nada más. Surrealista.
Tiempo total: 18 minutos al aparato.



Ramsés .... dijo
Y tanto, pero no es nuevo.
A mi ma pasó algo parecido con la antigua "Amena", es mas, insistí y pregunté que donde habia una delegación para poder ir a quejarme en persona, donde podia hablar con un responsable cara a cara, y me contestaron que en Barcelona.
¡¡¡Toma ya!!!! y yo en Madrid, ¿que pasa?, ¿que para quejarse hay que cojer el puente aereo?.
La p....m...que les p.......
Salud.
25 Septiembre 2007 | 01:27 PM