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La Coctelera

Homo desorientatus

No comprendo nada. Living in a agilipolling world

28 Septiembre 2007

Lizzie Borden, la parricida de Fall River

Espero que este artículo no se pierda en el limbo de la informática, como sucedió con el escrito anteriormente sobre la misma cuestión. Aunque ya se sabe, el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.Y yo, hasta tres.

Llega hasta nuestra galería de psicópatas y asesinos una mujer: Lizzie Borden. No es habitual que en el sexo femenino haya asesinas en serie. Pero las hay. Y aún más extraño es que las mujeres asesinas recurran alas armas. Por regla general, suelen usar venenos. Son más asépticas y limpias que los hombres.

Por ello, Lizzie Borden se sale de lo habitual: mujer y asesina múltiple con hacha. Vamos a contar su historia. Para ello nos trasladamos a una pequeña población del Estado de Massachussets, en los Estados Unidos (¿dónde si no?): Fall River. Son los años finales del Siglo XIX.


Andrew y Emma Borden

Lizzie y Emma Borden eran dos hermanas, hijas de Andrew Borden, un prestigioso e importante hombre de negocios. Estaba casado en segundas nupcias con Abby, ya que se había quedado viudo. Pero sus hijas no soportaban a la madrastra. Tanto que no se sentaban con ella a la mesa y comían en sus habitaciones para no verla. Y el tiempo, en lugar de mejorar la relación, la empeoró.

El Señor Borden solía obsequiar a su esposa con frecuencia. En una de esas ocasiones, compró una granja que había pertenecido a la familia de su esposa y tenía la intención de ponerla a nombre de Abby. Sus hijas se sintieron desheredadas. Las escrituras se iban a firmar el 4 de agosto.

Ese 4 de agosto de 1892, cambió la vida para los habitantes de la casa de Second Street, 92.

Ese día, la primera en levantarse fue la criada, Bridget Sullivan. Más tarde lo harían los señores. Durante el desayuno les acompañó John Morse, hermano de la primera esposa de Andrew Borden. Lizzie no desayunó con ellos. Y Emma estaba en casa de una amiga, a 25 kilómetros.

Después de terminar el desayuno, John se marcha y Lizzie cambia las sábanas del cuarto de invitados. A las 09.30 el padre se va a la ciudad a comprobar sus negocios. Regresa una hora más tarde. Se encuentra con Lizzie y ésta le dice que Abby ha tenido que salir. El hombre decide echarse una cabezadita en su sillón.

Hacia las 11.00 de la malana, los gritos de Lizzie rompen la tranquilidad de la casa. "Baja enseguida, padre está muerto; alguien ha entrado y lo ha asesinado", le dice a Bridget.

Andrew Borden estaba en la misma postura en que le vieron la última vez. Había recibido once hachazos en la cara, uno de los ojos se había salido de su cuenca y la nariz había sido arrancada por completo. Su rostro era un amasijo de carne sangrante.

La madrastra yacía boca abajo en el suelo de la habitación, sin vida. Había sido atacada por detrás. Tenía un total de 19 heridas en cabeza y espalda. Había muerto antes que su marido ya que tenía la sangre coagulada.

El forense determinó que las heridas se habían producido por un hacha u objeto similar. En el sótano del edificio, la policía encontró un hacha y una azada, ésta cubierta por ceniza de carbón recién aplicada.

Dos días después de los asesinatos se celebraron los funerales de las víctimas. Se quedaron las cabezas para continuar la investigación.

El doble asesinató conmocionó a la pequeña y próspera Fall River. En la prensa se publicó un anuncio ofreciendo 5.000 $ a quien proporcionara información sobre el asesino.


La casa de los asesinatos, hoy en día


La principal y única sospechosa era Lizzie. La puerta principal de la casa estaba cerrada con llave y estaba rodeada por una alta cerca de alambre de espino, por lo que los únicos sospechosos eran las cuatro personas que vivían en la casa. Como dos de ellos no se encontraban en el lugar en el momento del crimen, solo quedaban como posibles asesinas Lizzie Borden, la hija mayor de cuarenta años, y Bridget Sullivan, la criada.

Aunque Lizzie aseguró haber oído un gemido mientras se encontraba en el exterior de la casa y que el intruso había tenido que entrar por la cocina mientras estaba el establo, nadie pudo confirmarlo.

El 7 de agosto Lizzie es sorprendida por una amiga mientras quemaba ropa en el horno de la cocina, aunque aseguraba que eran trapos viejos manchados de pintura.

El 11 de agosto es detenida y acusada de parricidio.
El siguiente paso fue el juicio a Lizzie Borden, un juicio que fue el acontecimiento de la época. Pero el desarrollo del surrealista juicio lo dejamos para el siguiente capítulo.

Continuará....

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mafalda-y-yo

mafalda-y-yo dijo

Buffffff.... y todo por una herencia? Tal se tratara de algo más profundo... Vaya con Lizzie... la chiquita no se andaba con paños calientes.... hachazos en toda la cabeza, ni más, ni menos.... con lo que salpica eso...

Sinceramente, y ahora en serio, no tengo claro que se la pueda tachar de psicópata... habría que ver la vida que le estaba dando la madrastra... tú, que sabes de todo esto, mil veces más que yo, ¿qué opinas?

28 Septiembre 2007 | 02:16

bateman

bateman dijo

La respuesta a los motivos de Lizzie: en el siguiente episodio. !Tachán!

En cuanto a lo de si se le puede considerar piscópata o no: entre las característica más definitorias de un asesino piscópata está la de no tener motivos para hacer lo que hace, lo que lo convierte en un ser terrible.

2 Octubre 2007 | 08:23

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Llamarme Bateman. Estoy en la cuarentena con crisis vital permanente, desorientado por este mundo. Mi escepticismo y mi fe en el ser humano no hace más que disminuir. Quería convertirme en asesino en serie para aliviar mi falta de perspectivas. Soy un perezoso.

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