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La Coctelera

Homo desorientatus

No comprendo nada. Living in a agilipolling world

3 Octubre 2007

Lizzie Borden: la parricida de Fall River. El juicio.

En el anterior artículo habíamos dejado a Lizzie Borden detenida y a la espera del juicio, acusada del doble asesinato de su padre, Andrew Borden, y de su madrastra, Abby.

Tras la audiencia preliminar, el juez dejó a Lizzie en libertad sin fianza hasta el momento de su presentación ante el Gran Jurado. La prensa la había descrito como una heroína tras su detención. Heroína y mártir. Todos creían en su inocencia.

El juicio supuso todo un acontecimiento para la sociedad de su época. Lizzie era miembro de las clases altas y era difícil creer que una chica de su posición asesinara a sus padres de una forma tan brutal.

Sin embargo, las pruebas en su contra eran abrumadoras. Entre ellas, había comprado veneno en una farmacia días antes de los asesinatos.


Durante el juicio, el público asistente la saludaba y vitoreaba. Era un ídolo. Le enviaban felicitaciones desde todos los lados y era la estrella de las portadas de los periódicos (únicos medios del momento). Se creó un enorme movimiento no sólo por los periódicos, sino también por las organizaciones religiosas, grupos femeninos, etc. Hasta la iglesia se encontraba a su favor.

Lizzie Borden tenía dos grandes motivos para asesinar a su padre y a su madrastra. El primero era el dinero de su padre, un hombre de mal carácter, estricto y avaro (tan estricto y protector, que las puertas interiores de la casa siempre estaban cerradas con pestillo y el señor Borden trataba Lizzie como una niña pequeña. A sus cuarenta años, le estaba prohibido salir de casa para hablar con extraños). El segundo motivo sería el rechazo a su madrastra, Abby, una mujer muy hipocondríaca y posesiva, que, al parecer, no había terminado de encajar en ese hogar.


Consideraba el amor de su padre por Abby como una amenaza directa para su futura herencia, en perjuicio de su hermana Emma y ella misma.

Emma Borden, la hermana

Al matarlos, despejaba el camino de la herencia para no compartirla con , según ella, un elemento extraño a la familia. Si en verdad los asesinó, seguramente fue por conseguir lo que consideraba sus bienes y derechos.

No prestó testimonio ante el juez, quien tampoco aceptó el testimonio de un vendedor que afirmó el doble intento de Lizzie por comprarle ácido prúsico, pues la acusada alegó que lo utilizaba como antipolillas.

La defensa se aferró a la ausencia de sangre en sus ropas, sin darse cuenta que la mujer pudo haber cambiado de ropas entre que los mató y "descubrió" los cadáveres. Tampoco tuvieron en cuenta el testimonio de la criada, Bridget, afirmando que el domingo posterior a los crímenes, Lizzie estuvo quemando un vestido nuevo que estaba manchado "con pintura", "para ordenar un poco el guardarropa", según ella misma.

Tampoco era cierto que en el momento de los hechos, Lizzie estuviese en los establos, pues el calor que solía hacer allí dentro no se soportaba muchos minutos, ni tampoco había polvo de pisadas en los tablones. Y por último, los periódicos informaron, poco antes del juicio, que se había hallado otro cadáver en Fall River, muerto de manera idéntica a los otros dos... (¿Estaría haciendo prácticas?)

Los abogados de la acusación y los fiscales se retractaron de sus argumentos, llegando al extremo de pedir perdón a Lizzie por haberla acusado del crimen.

Las pruebas, en contra; 21 de los miembros del jurado, a favor de acusarla de asesinato... pero el tribunal, presionado por todas partes, la consideró inocente. Y era la única persona que podía haber cometido los crímenes.

El jurado la declaró Inocente, el juez estuvo de acuerdo con la decisión. Cuando el portavoz del jurado pronunció el veredicto de "inocente", el público de la sala comenzó a aplaudir y a felicitar a la mujer, quién rompió a llorar pidiendo que se la llevara a casa.Aun así, sigue siendo la parricida más famosa de la historia del crimen.

En Massachusetts reinaban prejuicios contra la ejecución de mujeres, desde que se había ahorcado, años antes, a una joven que estaba embarazada de cinco meses.

Cuando se salvó de la pena capital, aprovechó los 250.000 $ de su padre para comprar otra gran mansión. En ella pasó los 34 años restantes de su vida.

Tal y como dice una típica canción infantil estadounidense: “Lizzie Borden cogió un hacha y le dio cuarenta hachazos a su madre. Cuando vio lo que había hecho le dio cuarenta y uno a su padre”.


Postdata: La casa donde ocurrió todo es ahora un Bed & Breakfast. Un pequeño hotel con encanto, donde por 200 $ la noche, puede dormirse en la habitación de Lizzie o en la de sus padres. Además, se pueden adquirir unos entrañables recuerdos: una reproducción del hacha utilizada, una graciosa camiseta con la cara de Lizzie o una graciosa muñequita que se mueve blandiendo el arma homicida. Eso sí, al parecer no permiten rememorar los asesinatos. Para los curiosos, he aquí la dirección de la página web: https://www.lizzie-borden.com/

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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mafalda-y-yo

mafalda-y-yo dijo

....
ehhh...
ummm...
a ver...
esto....
si....

a ver cómo te lo explico....

Esto sólo puede ocurrir en Estados Unidos.... ¿dónde si no? Vamos, ni el Dioni...

3 Octubre 2007 | 12:47 PM

bateman

bateman dijo

Ten en cuenta que era una wasp (blanca, anglosajona y con dinero).

3 Octubre 2007 | 02:29 PM

mafalda-y-yo

mafalda-y-yo dijo

Es verdad y eso, en todos los tiempos, ha tenido mucho peso.

Lo que realmente me parece ignominioso es que, incluso hoy en día, se vendan souvenirs y se saque tanto provecho a un crimen... me parece todo tan surrealista...

3 Octubre 2007 | 05:13 PM

mafalda-y-yo

mafalda-y-yo dijo

ignominioso.... he quedado pedante perdida, ¿verdad? Pero es que me moría de ganas de usar ese palabro... no me lo tengas muy en cuenta...

3 Octubre 2007 | 05:14 PM

bateman

bateman dijo

Nunca te justifiques por escribir bien, incluso de manera culta.

¿Souvenirs? Hoy en día se hace negocio con todo.

4 Octubre 2007 | 07:39 AM

mafalda-y-yo

mafalda-y-yo dijo

Ciertamente... en estos tiempos que corren, intentamos sacar provecho de absolutamente todo, sin tener en cuenta si resulta ético, moral, honesto... esos valores, cada día van quedando más y más obsoletos.

Aquí manda Don Dinero, y el resto nos trae al pairo a todos. Y cada vez peor porque, cada día que pasa, resulta más duro vivir en esta sociedad, que nos tiene acribillados. ¿Te has parado a pensar alguna vez, Bateman, en cuánto dinero debes nada más levantarte de la cama? Todavía no has llegado a tu puesto de trabajo y ya estás endeudado por esa jornada (la hipoteca, el agua, la luz, la comida del día, la gasolina para llegar al trabajo...)

Te pongo un ejemplo muy próximo a mí para ilustrarte mejor lo que trato de explicar. Nos venían avisando de que, debido a la nueva ola ésta del Biodiesel, subirían los precios de las harinas, el pan, los productos de primera necesidad.... Pues bien, desde el día 15 de septiembre la panadería nos comunicó una subida de 10 céntimos en el pan de 120 gr. al que, comúnmente, llamamos pan mediano. Estamos hablando de unas 17 pesetas por pan... ¿consecuencias? los clientes se han visto forzados a reducir drásticamente su consumo ya que, una persona que deja 6 panes al día (una media de 4 miembros +/-) tendrá que hacer frente a una factura mensual de 72 €, lo cual resulta totalmente absurdo... Damas y caballeros, que estamos hablando de pan, no de solomillo, ni de merluza, ni de aceite de oliva... pan (agua, levadura, harina y sal). Anoche lo comentaba con mis padres y están considerando seriamente la idea de abandonar el reparto que tienen porque, a este paso, no dará beneficio alguno... Y es que no es, en absoluto razonable, pagar 66.5 pesetas por un simple pan, que no da para nada, que no te saca de ningún apuro...

Supongo que me he ido por los cerros de Úbeda y lo que te digo no tiene nada que ver con el tema central de tu post pero, tal vez, es una forma de justificar que hoy en día haya que intentar sacar tajada de cualquier cosa... Y es que vivir cuesta muy caro... Luego nos hablan del estado de bienestar, de una sociedad libre... ¿libre? ¿libre yo? pero si hay un banco que me tiene condenada durante 32 años porque en día dije que quería una casa para vivir... pero si ese banco me ha prestado 126000 € y a cambio, le tengo que devolver 252000 €... pero si de los 591 € que pago cada mes, más de 400 € son intereses... ¿libres? ¿nosotros? Yo, a esa afirmación, le veo lagunas...

4 Octubre 2007 | 11:03 AM

bateman

bateman dijo

No te preocupes por haber cambiado de cuestión: ya sabes, se comienza hablando de qué rica está la comida y se termina hablando de maletas. Es la vida misma.

Hace tiempo escribí un "post" sobre las subidas de los precios de los cereales debido a la reducción del terreno cultivable por culpa de los nuevos cultivos dedicados a materia para biocombustibles. De ello se iba a derivar un alza en los precios de los productos que tienen que ver con los cereales y de todo lo que tuviera que ver con ellos: pan, pienso, carne, etc.

Un alza que repercute directamente en nuestros bolsillo, como muy bien comentas. No recuerdo bien quién fue, pero en la radio escuché a un alto cargo de la Administración decir que la subida del precio del pan no iba a suponer mucho al bolsillo del consumidor ya que en España se han cambiado los hábitos alimenticios y no se come tanto pan.

Indignante, sólo me sale esa palabara. Para ese señorito, supongo que con un buen sueldo y con una situación personal agradable, los españoles hemos dejado de comer pan porque nos hemos pasado a los nuevos, modernos y muy cool, hábitos alimentarios. Me repatean los polítcios que hablan sólo para su ombligo, sin conocer a la gente.

Yo sigo viendo comprando pan, la gente sigue comiendo con pan. Cerca de mi casa hay por lo menos, en menos de 200 metros, más de siete panaderías.

En la pobreza no existe la libertad.

Algunas revoluciones comenzaron con la subida del precio del pan. Me parece que nos hemos acomodado demasiado.

5 Octubre 2007 | 09:12 AM

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Llamarme Bateman. Estoy en la cuarentena con crisis vital permanente, desorientado por este mundo. Mi escepticismo y mi fe en el ser humano no hace más que disminuir. Quería convertirme en asesino en serie para aliviar mi falta de perspectivas. Soy un perezoso.

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