Ian Brady y Myra Hindley han pasado a la historia de la crónica negra mundial como “Los asesinos del páramo”. Se les conoce por este nombre ya que enterraban a sus víctimas, niños y niñas, en una pradera del Condado de Lancashire (Reino Unido). Actuaron entre 1963 y 1965.

Ian Brady nació en Glasgow y creció en Gorbals (Escocia) con su madre Margaret (padre desconocido). Ella lo dio en adopción a la familia Sloane, quien lo crió como si fuera hijo propio.

Desde pequeño sufría ataques de ira incontrolados y solía golpearse la cabeza contra la pared. Su verdadera madre le seguía visitando y llevándole regalos. Con el tiempo Ian se dio cuenta de que Margaret era su madre.Poco a poco se fue convirtiendo en un inadaptado social.

Era un chico guapo y un estudiante brillante, aunque nadie se dio cuenta de su potencial. Se sintió fascinado por la ideología y simbología nazi. Cuando jugaba a la guerra con sus compañeros se hacía llamar "El alemán".

Comienza a mostrar sus tendencia sádicas maltratando a niñas de su escuela y torturando animales. Es arrestado varias veces durante su adolescencia. En una de esas detenciones el juez le ordena ir a vivir con su madre biológica. Entonces se refugia en la lectura y en la música, sin salir casi de la habitación. Lee al Marqués de Sade y a Nietzsche. También tenía interés en libros sobre sadomasoquismo, dominación, servidumbre y otras parafilias.

Consigue un trabajo como ayudante de carnicero y se interesa por la mutilación. Empieza a beber y a jugar de una manera compulsiva. De nuevo es arrestado y condenado esta vez a dos años de prisión. Aprende contabilidad con el fin de convertirse en un gran criminal.

En 1961 conoce a Myra Hindley. Se va a convertir en su compañera sentimental y de fechorías.



Myra estaba fascinada por la belleza de Ian. Era una chica normal de Manchester, que trabajaba de niñera y que se había convertido al catolicismo, hasta que conoció a Ian.

Brady le daba charlas sobre sus obsesiones: Hitler, Marqués de Sade, etc. Y ella se tuvo que leer entre otros libros "Mein Kampf", "Seis millones de muertos", "Eichmann.

Sus relaciones sexuales contenían aspectos sadomasoquistas. Myra se tiñe el pelo de rubio y viste con botas de tacón alto. De niñera, pasa a odiar a los niños, la religión, el matrimonio y las reuniones sociales.

Se inicia su carrera criminal. Myra pide ayuda a Pauline Ride (16 años) para buscar un guante en la pradera de Saddleworth. Allí, Brady la viola, mata y entierra. La siguiente víctima es un varón, Jaun Kibride (12 años). Brady le viola, intenta apuñalarlo, pero se le rompe el arma. Enfurecido le estrangula.

Vuelven a actuar en junio de 1964. Otro muchacho Keith Bennet (12 años). Siguen el mismo modus operandi: engaño, traslado al páramo, violación y asesinato.

Con Lesley Ann Downey (10 años) suben un peldaño en la crueldad. La secuestran en un parque de atracciones. Brady la fotografía desnuda y Myra graba los desesperados gritos de la niña rogando por su vida. Al día siguiente la entierran.

El 6 de octubre de 1965 cometen su último asesinato. Matan a Edward Evans (17 años) mientras el cuñado de Myra está de visita y lo contempla todo. Brady mata a Edward de un hachazo en la cabeza y pide al cuñado que le ayude a cargar con el cadáver. Este se va de la casa con la promesa de volver, pero en cuanto se ve libre acude a la policía. Lo único que quería era salir con vida de ahí.

Ian y Myra son detenidos y acusados de los asesinatos. Justo dos meses antes se había abolido la pena de muerte en el Reino Unido. La máxima pena era la perpetua y el 6 de mayo de 1966 son condenados a ella.

Las evidencias en el juicio fueron las grabaciones y las fotografías que hicieron a Lesley Ann, la niña de 10 años, el nombre de Jaun Kibride en un cuaderno y una foto de Myra ante el lugar donde estaba enterrado el muchacho.

Brady admitió el asesinato de Edward Evans, pero exculpó a Myra. Con la separación Myra se dio cuenta del lavado de cerebro al que le había sometido su novio y comenzó a echarle la culpa de todo. Ian, dolido por la traición narra con todo lujo de detalles la participación de ella en los crímenes, testimonio que la convirtió en la mujer más odiada de Gran Bretaña de todos los tiempos.

Tras pasar 19 años en la cárcel se le declara a Ina Brady mentalmente enfermo y es trasladado a un hospital psquiátrico en 1985. Actualmente se encuentra en el hospital psiquiátrico de Broadmoor (Liverpool). Ha intentado suicidarse un par de veces, incluso inició una huelga de hambre, pero el juez obligó que se le alimentará con una sonda gástrica. Tiene 68 años. Se debate entre la vida y la muerte con numerosos problemas de salud, lo que le ha llevado a perder la cordura.

Myra murió en el año 2002, a los 60 años de edad. En 1998 se le denegó una petición de libertad condicional.

Brady posee una mentalidad sorprendente, digna de pasar a los libros de psiquiatría. Una mente pervertida y oscura capaz de cometer los peores asesinatos sobre las personas más inocentes: los niños.

Nunca se ha estudiado a fondo a Ian Brady, lo que es un auténtico error. En EE.UU sí suelen estudiar a los asesinos en serie y a los psicópatas, de ello se aprende.