En el lugar donde vivo (de cuyo nombre no quiero acordarme), han abierto una churrería con motivo de las navidades, es decir, desde mediados de noviembre hasta casi finales de enero.

Una de estas churrerías donde venden de todo: churros (claro está), porras, buñuelos, gofres, patatas con ketchup, churros rellenos, cortezas, etc. Esta churrería me ha servido como ejemplo de los tiempos económicos que vivimos.

He comprado un par de veces media docena de churros. Precio de la media docena: 2 €. Tu vas y los compras para darle ese capricho a tus hijos, tu esposa o a quien sea. Y sueltas esos dos euracos tan tranquilo. Total , ¿qué son dos euros?.

Una tarde estaba en el peluquero con mi pequeño y me dio por mirar por la ventana. Justo enfrente estaba la churrería y me puse a hacer cálculos para entretenerme. ¿Cuánto son 2 €? 333 pesetas. La docena de churros vale 4 €. ¿Cuánto son 4 €? 666 pesetas.

Ahora una pregunta. Si en lugar de 2 ó 4 euros en el cartel pusieran 333 ó 666 pesetas, ¿alguien los compraría?

Los precios, desde la entrada del euro, han subido una barbaridad. Y los salarios, por lo menos de empleados normales y corrientes, con su nómina, han subido mucho menos, muchísimo menos. Ir a comprar hoy es una carrera de lloros. Y lo malo es que lo aceptamos sin más, sin quejarnos lo más mínimo.

No me quejo de la churrería, ellos ofrecen un producto y su trabajo no es nada cómodo. Aguantando los fríos de esta época, las lluvias, vientos y nieves.