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La Coctelera

Homo desorientatus

No comprendo nada. Living in a agilipolling world

7 Abril 2008

Albert Fish, el asesinato de Grace Budd

En la primera parte comentábamos la vida de Albert Fish. Hoy nos toca relatar los hechos que le han convertido en uno de los asesinos más brutales de la historia.

Con exactitud no se sabé cuántas personas asesinó Fish, pero de lo que sí se está seguro es del brutal asesinato de Grace Budd.

Edward Budd, un chaval de 18 años, puso un anuncio un domingo de 1928 en el periódico buscando trabajo. Deseaba un empleo en el campo, donde el aire fuera sano. Al día siguiente se presenta Frank Howard, un granjero de Long Island. Era Albert Fish. Un hombre mayor, pelo gris, bigote caído, cara amable y pacífica. Requería a una persona para trabajar en su granja. Edward era el hombre adecuado para el trabajo, comentó. La paga era buena y el chaval aceptó.

A la semana siguiente Fish se presentó con fresas y queso fresco elaborados en "su granja". Se ganó la confianza de la familia, a pesar de que su aspecto no impresionaba en absoluto. Cuando estaban sentados a la mesa preparados para desayunar, entró Grace, la hermana de 10 años. Fish no pudo apartar la vista de la guapa niña. Le pide a Grace que le demuestre si es buena contando, saca un fajo de billetes ante la atónita mirada de la familia. La niña acierta y Fish le da 50 centavos para chuches.

Comenta que su hermana tenía preparada una fiesta de cumpleaños, y pregunta a la familia si puede llevar a Grace. La madre le pide por la dirección y Fish se la da. Convencida, le deja a la niña marcharse con él. Fish, "El señor Howard", había prometido llevarla de regreso antes de las nueve de la noche. Nunca volverían a verlos.

Edward Budd va al día siguiente a la dirección que les había dado Albert Fish. Por supuesto, no existía. Avisan a la policía. No existía ni la dirección, ni Frank Howard, ni la granja.

Pasaron seis años. El único que no se dió por vencido fue un detective, William F. King, encargado del caso. Cuando faltaban cuatro semanas para archivar el caso, apareció una carta que cambió el rumbo de la investigación. La familia Budd recibió una carta. La envío Fish.

"Querida Sr. Budd.

En 1894 un amigo mío se embarcó como ayudante de cubierta en el vapor Tacoma. Navegaron de San Francisco a Hong Kong. Al llegar allá, el y otros dos marineros desembarcaron y se emborracharon. Al regresar a puerto, el barco se había ido. En ese tiempo China padecía una gran hambruna (...) Tanto era el sufrimiento que los niños menores de 12 años eran vendidos como comida (...) Uno podía ir a la tienda y pedir carne, costillas o filetes y se le llevaba al mostrador alguna parte de un niño para que eligiera lo que más deseara. El trasero de niño o niña es la parte más deliciosa del cuerpo, era vendida como un corte fino a alto precio. John permaneció allí mucho tiempo, tanto que tomó gusto a la carne humana. Cuando regresó a Nueva York secuestró a dos niños de 7 y 11 años. Los desnudó y los apaleaba para ablandar su carne. Al primero de los que mató fue el niño de 11 años, quien tenía el trasero más grande de los dos, mayor cantidad de carne. Guisó cada parte de su cuerpo menos la cabeza, los huesos y las vísceras. Todo fue hervido, frito o guisado. El niño pequeño fue el siguiente. Por ese tiempo vivía muy cerca de él. Tantas veces me decía lo bueno que era la carne humana que me hice a la idea de que debía probarla.

El domingo 3 de junio de 1928 toqué a su puerta en la 406 oeste con la 15. Llevaba queso y fresas, almorzamos. Grace se sentó en mi regazo y me besó. Me propuse comerla. Bajo el engaño de llevarla a una fiesta le pedí que me diera permiso, a lo que accedió. Cuando llegamos, le pedí que esperara fuera. Mientras ella recogía flores subí la escaleras y me quitñe todas las ropas. Si no lo hacía de ese modo, podría mancharlas de sangre. Cuando todo estuvo listo fui a la ventana y la llame. Me escondí hasta que estuvo en el cuarto. Al verme desnudo comenzó a llorar y trató de escapar por las escaleras. (...) Primero la desnudé, !cómo pataleó, arañó y me mordió!, pero la axfisié hasta matarla. Luego la corté en pequeños pedazos para poder llevar la carne a mi casa. Guisé su rico y delicioso trasero. Tardé nueve días en consumir todo su cuerpo. De haber querido hubiera tenido sexo con ella, pero no quise. Murió siendo virgen".

La señora Budd era analfabeta y no pudo leer la carta, así que lo hizo Edward. Fish confesó, una vez detenido que sí había violado a Grace. Era un mentiroso compulsivo, otra característica de los psicópatas asesinos.

La carta carta tenía un pequEño símbolo hexagonal de una asociación de conductores de Nueva York. Por ella se llegó hasta Albert Fish. Lo arrestaron. En su declaración afirmó que tras matar a la niña le cortó la cabeza, con un trinchador y partió su cuerpo en dos con una sierra a la altura del ombligo.

Se confiesa, una vez detenido, autor de otros muchos crímenes y otras aberraciones durante toda su vida, de sus deseo irrefrenable de comer carne cruda las noches de luna llena (por ello se le conoce también como "El Maniaco de la Luna"), sus crímenes más atroces, algún acto de vampirismo como el de un niño de cuatro años al que azotó hasta que la sangre le resbalaba por las piernas, luego le cortó las orejas, nariz y los ojos, le abrió el vientre y recogió su sangre para bebérsela a continuación, además de desmembrarlo y preparrase un estofado con las partes más tiernas.

Postdata: Este artículo sobre Fish, del que falta una última y tercera parte, me está llevando más tiempo de la cuenta. Y, además, de nuevo tengo problemas con "La Coctelera". No he podido darle al artículo el formato que deseaba. Siento los problemas.







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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

rohtriano

rohtriano dijo

Y lo peor de todo es que esta gente suele ser hipernormal, casi de semblante beatífico, lobitos con piel de cordero. A los últimos casos me remito.
Siempre interesante visitar su blog.

14 Abril 2008 | 06:22 PM

bateman

bateman dijo

Ese es el gran problema, un asesino en serie psicópata no se distingue en nada de la persona que se ha sentado a tu lado en el tren o de la que está delante de tí en la cola del pan.

Gracias por tu interés.

15 Abril 2008 | 12:15 PM

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Homo desorientatus

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Llamarme Bateman. Estoy en la cuarentena con crisis vital permanente, desorientado por este mundo. Mi escepticismo y mi fe en el ser humano no hace más que disminuir. Quería convertirme en asesino en serie para aliviar mi falta de perspectivas. Soy un perezoso.

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