Tim Kretschmer, en una pequeña ciudad de Alemania

Ya han pasado algunos días desde las matanzas del 11 de marzo. Tiempo suficiente como para comentarlas con distancia y frialdad. La necesidad de noticias, de estar informados, provoca en las personas, y en los medios el que se cometan fallos. Muchos. Se han suministrado datos que han sido erróneos, datos emitidos por responsables políticos alemanes y por todos los medios de comunicación del mundo. Medios que han preferido informar antes de contrastar. Por mal camino vamos.
Los hechos: Tim Kretschmer, vestido con un traje militar de camuflaje, entró hacia las 09.30 horas en su antiguo colegio, el Centro de Secundaria Albertville de Winnenden (sur oeste de Alemania). Disparó su Beretta en tres aulas del colegio, resultado: 9 alumnos de entre 14 y 16 años (8 de ellos, chicas) y tres profesores, asesinados. (La policía fue alertada a las 09.33 horas, pero cuando llegaron a la escuela, Tim ya había desparecido. Fueron movilizados 1.000 agentes).
Tras la matanza en la escuela mató a un transeunte, detuvo un coche, sacó al conductor (no lo mato) Condujo 40 kilómetros hasta la localidad de Wendlingen. Se introdujo en un concesionario de Wolkswagen y mató a otras dos personas. La policia le interceptó, hubo un intercambio de disparos. Hirió a un par de policías, le hirieron a él y, finalmente, se suicidó. Eran las 12.30 horas, aproximadamente. En total, 17 muertos. Y entre los muertos, 11 mujeres. Se ha tratado de explicar este dato, el asesinato de tantas mujeres, como consecuencia de una "posible y dolorosa desilusión sentimental". No hay constancia de ésto. Se trata de encontrar una explicación a lo que ha ocurrido.
Hasta aquí nada especial que no haya ocurrido en decenas de estas matanzas de asesinos en masa. Quizás llama la atención los 40 kilómetros que recorrió, lo que no suele ser habitual ya que o se sucidan en el lugar de la matanza, o muy cerca, o son abatidos por la fuerzas de seguridad en el mismo lugar de las masacres. Y eso que en Alemania existe un protocolo para intentar prevenir este tipo de matanzas tras la ocurrida en Erfurt en el año 2002.
Tim Kretschmerera hijo de un acaudalado empresario. Su padre poseía liecencia para tener armas, era socio de un club de tiro y tenía unas quince armas legales guardadas en la caja fuerte. Tim cogió una Beretta (se dice que estaba en la caja fauerte y que sabía la combinación, o que su padre la guardaba en la mesilla).

Siempre tiene que haber una explicación para este tipo de hechos. La necesitamos. No podemos quedarnos con la simple maldad, con un hecho sin una razón, sin un porqué, sin un motivo. Necseitamos esa explicación para hacer de este mundo más habitable.
Tras la matanza, se publicó que Tim la había comentado la noche antes a través de un chat. Esta noticia se difundió a través de todo el mundo. Era falsa.
Los medios de comunicación, y las autoridades (la noticia fue transmitida y por lo tanto dada como buena, por el ministro del Interior del estado de Baden Württemberg, Heribert Rech), prefirieron la rapidez. Además, también se ha publicado que Tim había estado internado siendo tratado por depresión. Su familia lo ha desmentido. Incluso ahora investigan al padre por homicidio imprudente. Todo con el fin de hallar un porqué.
Tim era un joven de 15 años amable, pero callado y un poco retraido. "Era tranquilo, no era para nada un macho, ni tampoco un solitario". "Era agradable estar en su compañía". No era ni un asocial, ni un fracasado. Terminó sus estudios y cursaba FP. Un sacerdote confirmó que no era un solitario y siempre fue un joven tranquilo y amistoso. Era miembro de un club de tenis de mesa y nunca dio señales de sentirse aislado de los demás. Tenía buena relación con su hermana y tenía notas aceptables. No era demasiado listo, eran un aficionado al PC, no era demasiado popular o atractivo en su escuela, pero amable. Tenía pelis porno en el ordenador y cintas de terror en su habitación. Es decir, Tim era como millones de adolescentes del mundo occidental.
Era un apasionado del tio y un gran tirador. "Todos los días disparaba en un bosque. Dos veces organizé con él batallas con munición de goma y tenía una gran puntería". Uno de los supervivientes de la matanza: "Tim tenía mucha habilidad, apretaba el gatillo sin temblarle el pulso y cambiaba con destreza el cargador". Disparó de forma certera en la cabeza, con gran puntería. Usó 60 de las 200 balas que llevaba. El padre ha admitido que por lo menos fue ters veces con su hijo al club de tiro, la última, tres semanas antes de la masacre.
Winnenden, 28.000 habitantes. Una pequeña ciudad de Alemania, de la región de Baden-Würtemberg. Casas de paredes entramadas, típicas del sur rural alemán. Un lugar bucólico. Un sitio asociado para siempre a la matanza de Tim Kretschmer.
Y tras la escabechina, se produjeron amenazas en otras partes de Alemania: Rottweil, Sttugart, Ulm, Friburgo, Metxingen y Easlingen. El efecto mímesis.
En otro momento, si tengo tiempo, me gustaría hablar del plan de emergencias que xiste en las escuelas alemanas para prevenir este tipo de matanzas.
