
Por favor, fíjense bien en la fotografía. Un hombre en mitad de la calle con un rifle entre las manos. Y con un protector de oídos para evitar los ruidos. Esta de caza. Pero no de palomas o ciervos. De personas. Es una de las fotos más impactantes que he visto últimamente.
Ese hombre se llamaba Lubomir Harman. Tenía 48 años. Y el lunes 30 de agosto cogió su rifle y organizo una matanza en el barrio Devinska Nova Ves de Bratislava, la capital de Eslovaquia. El saldo de su acción: siete muertos.
Los hechos son similares a cientos de matanzas por todas las partes del mundo: Estados Unidos, Finlandia, Inglaterra, China... Es la globalización de los mass murders. Mató a seis miembros de una misma familia. Luego abrió fuego por las calles de la capital eslovaca. Al verse cercado por la policía, se suicidó. Resultado final: siete muertos y quince heridos (excluyéndole a él). Tres mujeres y cuatro hombres.
Fue el barrio Devinska Nova Ves de Bratilava el escenario de las andanzas de Lubomir. Las seís primeras víctimas fueron todas de la misma familia, una familia vecina suya. Pasadas las 10.00 horas salió a la calle y comenzó a disparar contra las ventanas de los edificios. A la séptima la alcanzó desde la calle.
Una testigo comentó que Lubomir se dirigió a una casa prefabricada. Al de poco rato salío un hombre de origen gitano corriendo. Estaba herido y cayó al suelo, donde Lubomir volvió a dispararle a bocajarro. A partir de ese momento comenzó a tirotear a la gente que andaba por la calle.
¿Cúáles fueron los motivos que llevaron a Lubomir Harman a realizar su carnicería? Se pudo deber a una disputa entre el agresor y alguna de sus víctimas. Vivía en el mismo edificio que seis de ellas, de etnia gitana. Aunque el ministro del interior eslovaco, Daniel Lipsic, señaló que no hay pruebas que los motivos hayan sido de caracter racial.
Lubomir estaba desempleado. Su relación con la familia asesinada era muy tensa. Según varios vecinos, habían tenido varias disputas.
Un típico caso.

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